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La aventura de Shegler

  • Foto del escritor: Diego Franco
    Diego Franco
  • 23 feb 2022
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 14 jul 2022

Había una vez un joven llamado Shegler, un chico de apenas 15 años que tenía superpoderes (aunque él no lo sabía). Desde pequeño le llamaron tanto la atención los billetes y las monedas que se volvió fan y quería trabajar en ello. En la misma ciudad existía un villano cuyo nombre era Don Perrín, aunque ya hace unos años que no aparecía, esto porque estaba preparando un plan para volver y aparecer como el mejor villano, robando la casa de moneda. Veamos cómo fue ese día…


Era un viernes 13, la escuela en la que iba Shegler había hecho una excursión a la casa de moneda, curiosamente Shagler estaba muy enfermo de gripe por lo que tuvo que faltar. Ese día, Don Perrín había planeado su gran regreso, ya Don Perrín iba en camino cuando comenzó a sentir una rara sensación -- esto era porque el Héroe de la ciudad estaba ahí– el sentimiento le atraía y quería ir a investigar –¡claro! después de robar el oro, era consciente de que el Héroe iba a venir a darle una paliza, aunque en aquel momento nadie se apareció. En eso, escuchó por uno de los radios que el Héroe no se encontraba activo; todos los noticieros hablaban de la muerte de la mamá de el Héroe.


En fin, al terminar llevó todo el oro a su cueva, después de eso Don Perrín quiso averiguar qué era esa sensación que le había llegado, por lo que fue a investigar y para que nada fuera sospechoso, se hizo pasar por un residente que era médico de una casa cerca de donde vivía Shegler; entonces como buen residente fue a visitar su casa, tocó la puerta y dijo:

—Hola, buenas tardes ¿cómo está?

—Abre la puerta la mamá de Shegler—Hola ¿cómo está? ¿Quién es usted?

—Hola, soy el doctor Parriener, nuevo residente de la colonia, sólo quería conocer a mis nuevos vecinos.

—¡Ah! claro, pase, pase.

Así entra Don Perrín a la casa de Shegler

—¿Gusta té? ¿Qué lo trae por acá doctor Parriener?

— Sí, por favor; me trae el trabajo, me cambiaron de zona

Así Don Perrín estuvo un tiempo hablando con la mamá de Shegler, pero ella recordó que su hijo estaba enfermo y le dijo:

—Oiga doc, antes de que se vaya, cree que pueda revisar a mi hijo, tiene gripe pero es muy raro en él, normalmente no enferma.

—Sí claro, yo lo checo y veo que tiene

Don Perrín va al cuarto de Shegler, abre la puerta y dice:

—Hola Shegler, soy el doctor Parriener, vengo a ver cómo estás

La mamá de Shegler se va y cierra la puerta, en eso Don Perrín se quita el disfraz y empieza a hacerse preguntas como

—¿Cómo pasó?

—¿Quién es ?

—¿Por qué él ?

Pero sólo lo pensaba, mientras le decía

—Oye, tengo la cura para ti ¿la quieres?

Shegler decía que sí, aunque estaba asustado, por lo que decidió llamar a su mamá, pero Don Perrín ya tenía un plan, lo había expuesto ante su madre, le dijo que él tenía poderes y así ella, asustada, decidió decirle al mundo entero que su hijo era un fenómeno. ​​Shegler no entendía nada, estaba asustado. Después de todo eso, escuchó un sonido muy agudo y algo atravesó el techo; era el Héroe, ya no estaba triste, algo había pasado. Lo que pasó fue que su madre, antes de morir, le confesó que tenía un hermano menor pero lo tuvo que dejar puesto que no contaban con suficiente dinero, por lo que prefirió darlo en adopción. Entonces, el Héroe supo que su hermano era Shegler


Don Perrín, desesperado, se llevó a Shegler a las afueras de la ciudad a un campo. Mientras tanto, el Héroe quería recuperar lo último que le quedaba de familia, aparte de estar enfurecido con la supuesta madre de Shegler. El Héroe investigaba a dónde se podrían haber llevado a su hermano. Investigando los lugares recorridos de don perrín, encontró un conjunto de cumbres, llamadas las montañas de los Cien Alpens.


El Héroe buscó enfrentar a Don Perrín pero a él no le importaba más que los poderes de Shegler y tener al mundo a sus pies. Durante su enfrentamiento, el héroe se acercó a Don Perrín exclamando:

– me has quitado a mi hermano, lo único que me importaba, y con tanta furia arremetió contra él, lo tomó del cuello, lo levantó y le dijo: —no lo tuviste que haber hecho— Don Perrín le responde al Héroe diciéndole: —no eres el único que ha sentido eso— El Héroe, confundido, lo suelta, tirándolo al suelo y va en busca de Shegler.


Empieza a gritar su nombre por toda la cumbre pero no había respuesta, hasta que escucha algo a lo lejos, voltea y lo ve atado a una roca , entonces le dice: —hermano aquí estoy, no te preocupes, no te dejaré ir jamás— Va, lo desata y cuando menos lo espera, Don Perrin le lanza una roca al Héroe. Shegler lo ve en ese instante y le grita: ¡cuidado! Lo único que alcanzó a hacer el Héroe fue empujar a su hermano. La roca cae al vacío llevándo consigo al Héroe. Entonces, Shegler viendo a su hermano caer queda destrozado y cuando menos se lo esperaba Don Perrín, el Héroe da su último acto empujándolo al mismo barranco. Shegler, al ver a su hermano, pensaba que no le había pasado nada, cuando realmente era lo contrario. La roca lo había destrozado y tenía sangre sobre todo su cuerpo. En ese momento el Héroe le dice a Shegler: —sin importar lo que haya pasado, tú serás siempre mi hermano. Así es como Shegler da paso a sus superpoderes, y entonces alza la voz y dice: — yo seré el nuevo superhéroe en memoria de mi hermano.

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