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Las escobas de las brujas

  • Foto del escritor: Matilda Tobón
    Matilda Tobón
  • 23 feb 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 14 jul 2022

Dicen que las brujas vuelan en escobas, que a la media noche salen montadas en ellas en busca de niños y niñas recién nacidos, se dice que se los comen o que los usan para hacerle daño a otras personas, que beben su sangre o en el peor de los casos, se chupan su alma, se escucha a madres y abuelas decir “Se lo chupó la bruja, se lo chupó la bruja” y millones de relatos que comienzan con, “Cuando yo era chiquito, casi me lleva una bruja”.


Amuletos, biblias, tijeras, adornan las cunas de los recién nacidos, todo con tal de evitar que sean arrebatados del seno materno. Pero mi madre, aquella mujer con piel color canela y ojos enormes y redondos, a quien recuerdo con intensa ternura y protagonista de mis recuerdos más antiguos, nunca les tuvo miedo, es más, guardaba un inmenso respeto por ellas, pues decía que eran mujeres muy sabías, que sabían de medicinas y jarabes desde antes que existieran, decía, que eran mujeres muy nobles, dispuestas a ayudar a cualquier mujer y niña que conocieran, pues podían resolver desde un mal de amores hasta la mismísima muerte; me decía que si se hablaba mal de ellas, eso era culpa de hombres misóginos, que no podían soportar el que una mujer fuera más lista ellos.


Aunque yo nunca vi a una bruja, recuerdo que cuando yo era muy niña, solía correr por toda la casa montada en una vieja escoba de palma que mi madre guardaba en el clóset del aseo, cortaba hojas y ramas, y jugaba a hacer pociones mientras mamá cocinaba, yo también respetaba mucho a la brujas, y ahora que lo pienso y lo escribo, tal vez, mi madre era una.


1 comentario


MARIA FERNANDA RAMIREZ VILLADONGA
MARIA FERNANDA RAMIREZ VILLADONGA
03 mar 2022

¡Me encanta!

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