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Mascaras Mexicanas

  • Foto del escritor: Ian López
    Ian López
  • 14 sept 2022
  • 2 Min. de lectura


Octavio Paz plantea la existencia de máscaras que “encierran y preservan” al mexicano, estas son nuestras formas culturalmente establecidas de ver el mundo y de comportarnos en sociedad.

Uno de los ejemplos más representativos es el de la hombría, la cual está basada en el arquetipo de hombre al que no le importa nada y nada del mundo exterior le afecta, es recurrente en la cosmovisión mexicana, la cual dicta que un hombre no puede expresar sus sentimientos, ya que perdería su condición como hombre y se volvería un ser inferior como la mujer, la cual es la única que puede manifestar su sentir. Por lo que podemos inferir que el hombre debe afrontar sus problemas solo y sin ayuda, tomando así un carácter defensivo hacia el exterior, cosa que se nos inculcó desde tiempos de la conquista, el defender nuestro pueblo, nuestros valores, y el nunca dejarse ver rendido o débil es lo que caracteriza al hombre mexicano. De igual manera, el texto propone la idea del orden, las formas, y las tradiciones, es así como nosotros adaptamos estos rasgos a nuestra personalidad, llenándola de un eterno duelo entre lo que debe ser y lo que puede ser. De este modo, el mexicano toma un camino, el de la espontaneidad y creatividad o el de la tradición y lo “correcto”, por lo que de ambas maneras nos impiden expresar nuestros deseos ante la sociedad, regresando de nuevo a nuestro problema con ser demasiado cerrados al ámbito público gracias al miedo de no ser como la sociedad dicte que debamos ser.

Tocando el tema de la mujer, la filosofía mexicana dice que esta debe su valor únicamente al hombre, dado que para nosotros es un instrumento el cual está a nuestra disposición. Por lo que al ver mujeres que son dueñas de su propio destino, solemos encasillarlas y discriminarlas porque la mujer “debe estar controlada bajo la tutela de un hombre”, ya que en nuestra creencia, la mujer no puede tener deseos, y si los tiene, no está siendo fiel a su condición.

Al decir esto concluimos que la mujer es un medio para las necesidades del hombre y que realmente no es un fin en sí misma.

Es aquí donde nos preguntamos cuáles de estas concepciones siguen vigentes hoy en día y como son sus efectos en la sociedad actual. Tristemente, la respuesta a esa pregunta es todas, ya que como se dijo anteriormente, la cultura mexicana no ha cambiado porque es lo que nos hace ser, las ideologías machistas, nuestra masculinidad frágil, el miedo de nosotros mismos y como la sociedad nos categorice. Esto no es nuestra culpa, puesto que nuestros valores y creencias se ven fuertemente influenciados por la cosmovisión mexicana, así como las costumbres y tradiciones de esta, lo que si es nuestra responsabilidad es el dudar, dudar de todo, porque haciendo esto es la única manera de poder conocer las raíces de nuestra sociedad y personalidad, de como podemos adoptar nuevos valores y creencias, aunque no necesariamente perder las costumbres y tradiciones, creando así tu propia cultura.


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