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Mi piel, mi lucha

  • Foto del escritor: Matilda Tobón
    Matilda Tobón
  • 14 sept 2022
  • 1 Min. de lectura

Soy culpable, perdóname.


Perdóname por haberte ocultado, por sentir vergüenza, pena y miedo de que el mundo te viera.


Perdóname por toda esa rabia y por maldecir a dios, de haberme dado tu color.


¡Nunca!


Nunca más, he de apenarme por ser lo que soy, y llevar en mí lo que mi gente me heredó.


Porque es fuerte como el bronce y dorada como el sol.


Porque en mí, llevo historia y testimonios de mis ancestros


Porque cargo conmigo, la lucha y resistencia de quienes un día dijeron que ¡No!


¡Porque es mi lucha!



Perdona a esa niña, que se dijo a sí misma, que las princesas, morenas no eran.


Esa niña, que a solas lloró porque le gritaron ¡Prieta!


Y entonces, me hallé odiando mi nariz, mis ojos, mi cabello, mi piel, mi existencia.


Sin embargo, ahora entiendo que, solo así me daría cuenta de lo hermoso que es mi color.


Y, ¿qué tiene de malo ser prieta?, me dije.

Si es el color de la resistencia.



Ahora me doy cuenta que, llevar con orgullo mi piel es lo más revolucionario que puedo hacer.


Porque mi cuerpo no es territorio conquistado, ni dominado por el colonialismo blanco.


Porque codo a codo, de la misma piel y la misma tierra, hemos de luchar por lo que se nos ha quitado.



Piel, perdónalos, perdóname, porque no sabíamos lo mucho que nos estábamos dañando. Pero no perdones al sistema, que nos privó de sentirnos orgullosos de nuestra piel morena.


Ahora bendigo a dios porque me hayan dicho, ¡prieta!


¡Porque prieta soy!, ¡porque morena soy!, ¡porque me vivo y me siento morena!


Porque mi piel, es mi lucha.


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