No puedo
- Diego Franco

- 17 ago 2022
- 12 Min. de lectura
Nota del Autor: Al leer esta historia se recomienda escuchar la canción, Glimpse of Us - Joji. ¡Espero que lo disfruten!
No puedo, No puedo estar sin ti
Yo te prometí estar siempre para ti, y eso pienso hacer, no puedo estar sin ti, esos momentos que estuve a lado tuyo fueron los más felices y nunca pienso olvidarte. TE AMO
A lo que ella respondía con respiración fuerte y lentamente
No puedes depender de mí, tienes que seguir adelante, no te apegues a mí.
Yo te pedí que te quedaras conmigo y lo agradezco, pero nuestro amor fue lindo mientras duró y yo estoy agradecida contigo por estar a mi lado y nunca irte, pero una vez que ya no esté tienes que seguir adelante, Cada vez que veas el cielo y las estrellas estaré para ti. TE AMO
Esas palabras fueron las últimas palabras que nos dijimos antes de perdernos, después de eso salí de la habitación y me hundí en todos aquellos recuerdos que pasamos juntos desde el día que la conocí hasta este momento.
Con lágrimas en los ojos los cerré, comencé a recordar como fue nuestro camino juntos, tenía la fortuna de conocerla desde que íbamos en la preparatoria, pero casi no hablamos, era una amistad casual.
Hasta que todos mis amigos me dieron a entender que estaba flechado de ella desde el inicio, pero a pesar de eso nunca le dije nada en todo lo que restaba de la prepa.
Y así fue hasta que llegó el día de despedirnos de todos, y de la preparatoria, y cada quien iniciar una nueva etapa de su vida. Era mi última oportunidad de decirle lo que había sentido por ella.
Al final no lo pude hacer, no tenía su número, me había dado cuenta de la tontería de no haberle dicho lo que sentía por ella, pero tiempo después me habían dicho que ella iba a entrar en la misma universidad que yo, pero iba a ser casi imposible vernos.
No fue hasta que un día en los salones la vi sentada poniendo atención como normalmente era ella en la prepa, yo desde lejos pude verla una vez más, y me acerqué a su salón a esperarla hasta que saliera de su clase.
Al ver que ya se iba de su salón, me acerqué
Hola Eda, ¿Cómo estás?, soy Han de la prepa
Ella, con sorpresa y emoción, me abraza y me dice
Oh por Dios eres tú, te extrañé muchísimo, pensé que no te volvería a ver
En ese momento ella me abraza y siento mil emociones al tope, yo me quede paralizado pensando: “Estás aquí, pensando que ya no te volvería a ver, pensando en que mi cerebro y mi corazón te iban a extrañar”, pero no era así.
Mientras terminamos de darnos el abrazo, la miraba a los ojos y le decía:
Antes de salir de prepa, te quería ver, pedirte tu número, pero ya no te encontré, creí que ya no te volvería a ver, pero mira aquí estás.
Te parecerá extraño, pero yo también te quería ver, sé que apenas y hablamos, pero me importabas mucho.
Lo más extraño de nosotros fue que los dos sentíamos los mismos sentimientos, pero ninguno de los dos sabíamos cómo expresarlos desde que nos conocimos hasta ese momento.
No sabíamos lo que estaba pasando, pero los dos parecíamos estar en la misma página, en la misma sintonía, no sé cuál sería la definición correcta, pero parecía como si hubiéramos llegado en el momento indicado para cada uno.
Después de ese momento tan mágico, nos pasamos nuestros números, nos pusimos de acuerdo para vernos después y nos despedimos.
Y así pasaron los meses, seguíamos viéndonos, hasta tal punto de pasar la mayoría del tiempo juntos, a pesar de no tener tiempo por nuestros estudios y ya se empezaba a ver más que una amistad.
Todo fue tranquilo, hasta que un día, en la madrugada, recibí un mensaje de ella, que decía:
Han, Ven por mí me siento mal, me duele el cuerpo, estaba estudiando y de repente me comencé a sentir mal, estoy en la biblioteca de la uni.
Fue en ese momento que no termine de leer, y ya me iba subiendo al carro, cuando llegue a la biblioteca estaba abierta, pero no había casi nadie, solamente unos alumnos de arquitectura; les pregunté si sabían donde se encontraba ella, ya que no me respondía el teléfono.
Entonces fue cuando recorrí piso por piso hasta encontrarla, fue cuando la encontré sentada en el piso y recargada en la pared, dormida.
Llegue con ella lentamente y la cargué hasta un sillón de ahí, y ella recargaba su cabeza en mí, me decía con respiración lenta:
Hola, llegaste
Claro que llegaría, ¿Cómo te sientes?
Me duele todo mi cuerpo, estaba estudiando hasta que me empezó a doler mi cabeza y me derrumbe y ahora siento náuseas
Te voy a llevar al hospital
En el camino al hospital, ella se echó a llorar sin ninguna explicación, simplemente comenzó a llorar.
Dentro del hospital ya la estaban atendiendo y mientras le estaban haciendo unos estudios, ella, con miedo, decía:
Han, no te vayas, por favor, quédate conmigo, te lo pido, no te vayas, te necesito a pesar de tener a mi familia, no tengo a nadie más que a ti, te quiero decir algo que no he tenido el valor suficiente de decírtelo.
Claro dime lo que sea
Sabes, ese pensamiento no sale de mi cabeza
¿Qué pensamiento?
El de la verdad, ese pensamiento que lo tengo presente desde la prepa y que por unos meses desapareció, pero cuando te volví a ver renació ese sentimiento.
En ese momento lo único que se me ocurrió hacer fue acercarme a su oído y decirle
Que irónico no, entre más ocultamos nuestros sentimientos, más se conectan nuestros corazones y es más fuerte nuestro amor que engaña a nuestra mente.
Y con el valor de decirle eso, me acerco a sus labios y la beso.
Después de varios minutos, la miro a los ojos y en ese momento me di cuenta de que ella era la chica con la que me sentía seguro y que podía ser yo.
Las noches que ella estuvo en el hospital, yo me quede a lado de ella cuidándola mientras sus padres no estaban o se iban a comer, pero la mayoría del tiempo estuve con ella.
Después de salir del hospital, lo nuestro fue creciendo durante meses y ella poco a poco comenzaba a notarse mal a pesar de que yo intentaba hacerla feliz.
Y a pesar de que yo hacía lo imposible por hacerla feliz, ella constantemente se sentía mal y lo único que me pedía era que estuviera a su lado
Hasta que un día fui a su casa, en el comedor, había una mesa para dos con velas y todo muy romántico, y en eso la veo con un vestido rojo precioso y me dice
Que bueno que ya llegaste, te estaba esperando
Pero que esto, dime que no olvide nuestro aniversario
No, no, Jajaja, no lo olvidaste cariño
Hay casi me di un susto, entonces porque es la ocasión de esta cena
Pues solamente quiero estar contigo
Okay, está bien cariño, disfrutemos de esta velada
A lo largo de la noche estábamos bebiendo y disfrutando de la velada, fuimos a la terraza y admiramos el cielo lleno de estrellas y con unas cuantas velas en el suelo, comenzamos a bailar con la admiración de la luna llena.
Sabes, tengo miedo de perderte
Yo asustado le respondía
¿Qué pasa cariño?, ¿por qué me dices eso?
Con lágrimas en los ojos y voz solloza
Te tengo que dar una noticia, tengo una enfermedad terminal y según los doctores me quedaban tres meses de vida, y esta pueda ser mi última semana, perdón cariño por no decirte nada, sé que te tuve que decir
Simplemente, la agarraba de la cintura y la acercaba a mí y la miraba a los ojos.
Si esta puede ser tu última semana, Me encantaría pasarla a tu lado y hacerte la mujer más feliz del mundo.
A lo largo de la semana me quedé en su casa, a cuidarla y yo pensando en proteger en lo que pudiera y hacerla feliz, hasta que una noche, en lo que yo estaba haciendo el súper para ella, me marca su mamá y me dice
Han, Eda está en el hospital, se desmayó en la cocina, la trajimos lo más rápido, ella está estable, pero ven por favor
Llegando al hospital me encuentro a sus papás llorando afuera del cuarto de ella, entró a verla y ella estaba ahí en la cama, yo con lágrimas en los ojos me acercaba a ella.
Eda, Cariño, ¿Cómo te sientes?
Me siento la chica más afortunada del mundo por tener al mejor novio, ve siéntate conmigo por favor
Yo soy el más afortunado de tener a la novia más preciosa y valiente del mundo, claro amor
Cariño estamos muy cerca del final y lo último que quiero es despedirme de ti
No cariño, yo me quedaré aquí
Cierra los ojos y escúchame, yo muchas veces me cuestione esos sentimientos que sentía por ti desde la prepa, y cuando llegaste a mi salón ese día en la uni volvieron esos sentimientos, ese hormigueo en la panza y cada momento que estábamos juntos sentía todo mi cuerpo con esas mil mariposas y cada vez que lo sentía me sentía la mujer más feliz del mundo.
Poco a poco a ella le estaba faltando el aire y yo le decía . . .
No puedo, No puedo estar sin ti
Yo te prometí estar siempre para ti, y eso pienso hacer, no puedo estar sin ti, esos momentos que estuve a lado tuyo fueron los más felices y nunca pienso olvidarte. TE AMO
A lo que ella respondía con respiración fuerte y lentamente
No puedes depender de mí, tienes que seguir adelante, no te apegues a mí.
Yo te pedí que te quedaras conmigo y lo agradezco, pero nuestro amor fue lindo mientras duró y yo estoy agradecida contigo por estar a mi lado y nunca irte, pero una vez que ya no esté tienes que seguir adelante, Cada vez que veas el cielo y las estrellas estaré para ti. TE AMO
Esas palabras fueron las últimas palabras que nos dijimos antes de perdernos, después de eso salí de la habitación y me hundí en todos aquellos recuerdos que pasamos juntos desde el día que la conocí hasta este momento.
Con lágrimas en los ojos los cerré, comencé a recordar como fue nuestro camino juntos, tenía la fortuna de conocerla desde que íbamos en la preparatoria, pero casi no hablamos, era una amistad casual.
Hasta que todos mis amigos me dieron a entender que estaba flechado de ella desde el inicio, pero a pesar de eso nunca le dije nada en todo lo que restaba de la prepa.
Y así fue hasta que llegó el día de despedirnos de todos, y de la preparatoria, y cada quien iniciar una nueva etapa de su vida. Era mi última oportunidad de decirle lo que había sentido por ella.
Al final no lo pude hacer, no tenía su número, me había dado cuenta de la tontería de no haberle dicho lo que sentía por ella, pero tiempo después me habían dicho que ella iba a entrar en la misma universidad que yo, pero iba a ser casi imposible vernos.
No fue hasta que un día en los salones la vi sentada poniendo atención como normalmente era ella en la prepa, yo desde lejos pude verla una vez más, y me acerqué a su salón a esperarla hasta que saliera de su clase.
Al ver que ya se iba de su salón, me acerqué
Hola Eda, ¿Cómo estás?, soy Han de la prepa
Ella, con sorpresa y emoción, me abraza y me dice
Oh por Dios eres tú, te extrañé muchísimo, pensé que no te volvería a ver
En ese momento ella me abraza y siento mil emociones al tope, yo me quede paralizado pensando: “Estás aquí, pensando que ya no te volvería a ver, pensando en que mi cerebro y mi corazón te iban a extrañar”, pero no era así.
Mientras terminamos de darnos el abrazo, la miraba a los ojos y le decía:
Antes de salir de prepa, te quería ver, pedirte tu número, pero ya no te encontré, creí que ya no te volvería a ver, pero mira aquí estás.
Te parecerá extraño, pero yo también te quería ver, sé que apenas y hablamos, pero me importabas mucho.
Lo más extraño de nosotros fue que los dos sentíamos los mismos sentimientos, pero ninguno de los dos sabíamos cómo expresarlos desde que nos conocimos hasta ese momento.
No sabíamos lo que estaba pasando, pero los dos parecíamos estar en la misma página, en la misma sintonía, no sé cuál sería la definición correcta, pero parecía como si hubiéramos llegado en el momento indicado para cada uno.
Después de ese momento tan mágico, nos pasamos nuestros números, nos pusimos de acuerdo para vernos después y nos despedimos.
Y así pasaron los meses, seguíamos viéndonos, hasta tal punto de pasar la mayoría del tiempo juntos, a pesar de no tener tiempo por nuestros estudios y ya se empezaba a ver más que una amistad.
Todo fue tranquilo, hasta que un día, en la madrugada, recibí un mensaje de ella, que decía:
Han, Ven por mí me siento mal, me duele el cuerpo, estaba estudiando y de repente me comencé a sentir mal, estoy en la biblioteca de la uni.
Fue en ese momento que no termine de leer, y ya me iba subiendo al carro, cuando llegue a la biblioteca estaba abierta, pero no había casi nadie, solamente unos alumnos de arquitectura; les pregunté si sabían donde se encontraba ella, ya que no me respondía el teléfono.
Entonces fue cuando recorrí piso por piso hasta encontrarla, fue cuando la encontré sentada en el piso y recargada en la pared, dormida.
Llegue con ella lentamente y la cargué hasta un sillón de ahí, y ella recargaba su cabeza en mí, me decía con respiración lenta:
Hola, llegaste
Claro que llegaría, ¿Cómo te sientes?
Me duele todo mi cuerpo, estaba estudiando hasta que me empezó a doler mi cabeza y me derrumbe y ahora siento náuseas
Te voy a llevar al hospital
En el camino al hospital, ella se echó a llorar sin ninguna explicación, simplemente comenzó a llorar.
Dentro del hospital ya la estaban atendiendo y mientras le estaban haciendo unos estudios, ella, con miedo, decía:
Han, no te vayas, por favor, quédate conmigo, te lo pido, no te vayas, te necesito a pesar de tener a mi familia, no tengo a nadie más que a ti, te quiero decir algo que no he tenido el valor suficiente de decírtelo.
Claro dime lo que sea
Sabes, ese pensamiento no sale de mi cabeza
¿Qué pensamiento?
El de la verdad, ese pensamiento que lo tengo presente desde la prepa y que por unos meses desapareció, pero cuando te volví a ver renació ese sentimiento.
En ese momento lo único que se me ocurrió hacer fue acercarme a su oído y decirle
Que irónico no, entre más ocultamos nuestros sentimientos, más se conectan nuestros corazones y es más fuerte nuestro amor que engaña a nuestra mente.
Y con el valor de decirle eso, me acerco a sus labios y la beso.
Después de varios minutos, la miro a los ojos y en ese momento me di cuenta de que ella era la chica con la que me sentía seguro y que podía ser yo.
Las noches que ella estuvo en el hospital, yo me quede a lado de ella cuidándola mientras sus padres no estaban o se iban a comer, pero la mayoría del tiempo estuve con ella.
Después de salir del hospital, lo nuestro fue creciendo durante meses y ella poco a poco comenzaba a notarse mal a pesar de que yo intentaba hacerla feliz.
Y a pesar de que yo hacía lo imposible por hacerla feliz, ella constantemente se sentía mal y lo único que me pedía era que estuviera a su lado
Hasta que un día fui a su casa, en el comedor, había una mesa para dos con velas y todo muy romántico, y en eso la veo con un vestido rojo precioso y me dice
Que bueno que ya llegaste, te estaba esperando
Pero que esto, dime que no olvide nuestro aniversario
No, no, Jajaja, no lo olvidaste cariño
Hay casi me di un susto, entonces porque es la ocasión de esta cena
Pues solamente quiero estar contigo
Okay, está bien cariño, disfrutemos de esta velada
A lo largo de la noche estábamos bebiendo y disfrutando de la velada, fuimos a la terraza y admiramos el cielo lleno de estrellas y con unas cuantas velas en el suelo, comenzamos a bailar con la admiración de la luna llena.
Sabes, tengo miedo de perderte
Yo asustado le respondía
¿Qué pasa cariño?, ¿por qué me dices eso?
Con lágrimas en los ojos y voz solloza
Te tengo que dar una noticia, tengo una enfermedad terminal y según los doctores me quedaban tres meses de vida, y esta pueda ser mi última semana, perdón cariño por no decirte nada, sé que te tuve que decir
Simplemente, la agarraba de la cintura y la acercaba a mí y la miraba a los ojos.
Si esta puede ser tu última semana, Me encantaría pasarla a tu lado y hacerte la mujer más feliz del mundo.
A lo largo de la semana me quedé en su casa, a cuidarla y yo pensando en proteger en lo que pudiera y hacerla feliz, hasta que una noche, en lo que yo estaba haciendo el súper para ella, me marca su mamá y me dice
Han, Eda está en el hospital, se desmayó en la cocina, la trajimos lo más rápido, ella está estable, pero ven por favor
Llegando al hospital me encuentro a sus papás llorando afuera del cuarto de ella, entró a verla y ella estaba ahí en la cama, yo con lágrimas en los ojos me acercaba a ella.
Eda, Cariño, ¿Cómo te sientes?
Me siento la chica más afortunada del mundo por tener al mejor novio, ve siéntate conmigo por favor
Yo soy el más afortunado de tener a la novia más preciosa y valiente del mundo, claro amor
Cariño estamos muy cerca del final y lo último que quiero es despedirme de ti
No cariño, yo me quedaré aquí
Cierra los ojos y escúchame, yo muchas veces me cuestione esos sentimientos que sentía por ti desde la prepa, y cuando llegaste a mi salón ese día en la uni volvieron esos sentimientos, ese hormigueo en la panza y cada momento que estábamos juntos sentía todo mi cuerpo con esas mil mariposas y cada vez que lo sentía me sentía la mujer más feliz del mundo.
Poco a poco a ella le estaba faltando el aire y yo le decía . . .




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